En grupaje, el operador recoge envíos pequeños de varios clientes, los consolida en una plataforma y los carga en un mismo camión hacia una zona de destino, donde se vuelven a distribuir. El cliente paga una parte proporcional del vehículo.
Se tarifa por palé, por metro lineal o por peso con una convención de densidad, y el precio crece por tramos. Tiene más manipulaciones que una carga completa, así que el embalaje y el etiquetado cuentan más, y los plazos son menos precisos.
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