En LCL, el transitario o consolidador recoge la carga de varios clientes en un almacén de consolidación (CFS), la carga en un contenedor y la desconsolida en otro CFS en destino. El cliente no alquila el contenedor: paga por el espacio que ocupa.
El flete se calcula por W/M: por tonelada o por metro cúbico, lo que sea mayor, a razón de 1 t = 1 m³. Al flete hay que sumar los gastos de manipulación en los dos almacenes, que en envíos pequeños pueden pesar más que el propio flete.
Conviene para volúmenes pequeños o medianos; a partir de unos cuantos metros cúbicos suele salir más a cuenta un contenedor de 20’.
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