Cada contenedor tiene unos días libres pactados con la naviera. Si el contenedor lleno se queda en la terminal más allá de esos días, se pagan demoras (demurrage). Si sale de la terminal y tarda demasiado en volver vacío, se paga detención (detention).
Los días libres y las tarifas por día varían por naviera, puerto y contrato, y las tarifas suben por tramos. Una aduana lenta o un almacén que no puede descargar convierten un flete barato en una factura cara; negocia los días libres antes de embarcar.
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