El transportista cobra por lo que más le ocupa: peso o espacio. Por eso compara el peso bruto con el peso volumétrico y factura el mayor. Un envío ligero y voluminoso paga por volumen; uno denso paga por peso.
Cada modo tiene su convención: el aéreo IATA usa 1:6000 (167 kg/m³), los integradores exprés 1:5000, el marítimo LCL cobra por tonelada o metro cúbico (W/M) a 1 t = 1 m³, y la carretera por metro lineal (unos 1.750 kg por LDM) o densidad.
Estas ratios son convenciones de mercado, no ley: un contrato puede fijar otras. La herramienta de peso tasable aplica las habituales y te deja cambiar el factor.
Términos relacionados