El tacógrafo registra, minuto a minuto, qué hace el conductor: conducir, otros trabajos, disponibilidad o descanso. Los vehículos sujetos al Reglamento 561/2006 deben llevarlo, y el conductor se identifica con su tarjeta personal. Las versiones actuales son digitales y registran también la posición.
Los registros se descargan periódicamente y deben conservarse en la empresa; las inspecciones en carretera los leen al momento. Para el gestor de transporte, el tacógrafo es a la vez la herramienta de control y la fuente de sanciones: una infracción de tiempos se prueba con sus datos.
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